La custodia compartida se ha convertido en el modelo preferente en España cuando, tras una separación o divorcio, permite garantizar el bienestar de los hijos. Sin embargo, existe la creencia errónea de que los jueces la conceden automáticamente. La realidad es muy distinta.
La decisión siempre se adopta atendiendo al interés superior del menor, analizando las circunstancias concretas de cada familia. En determinados casos, los tribunales consideran que la custodia compartida no es la opción más adecuada.
En este artículo te explicamos cuáles son los motivos más habituales por los que un juez puede denegar este régimen de custodia.
¿Qué valora un juez para conceder la custodia compartida?
El Código Civil y la jurisprudencia del Tribunal Supremo establecen que la custodia compartida debe favorecer el desarrollo físico, emocional y educativo de los hijos.
Para ello, el juez analiza aspectos como:
- La implicación previa de cada progenitor en el cuidado de los menores.
- La relación existente entre padres e hijos.
- La capacidad de ambos para ejercer las responsabilidades parentales.
- La proximidad de los domicilios.
- La edad y necesidades específicas de los menores.
- La opinión de los hijos cuando tienen suficiente madurez.
No existe una fórmula automática: cada caso se estudia de manera individual.
Motivos por los que un juez puede denegar la custodia compartida
1. Existencia de violencia de género o violencia doméstica
Es uno de los supuestos más claros.
La ley impide conceder la custodia compartida cuando uno de los progenitores está inmerso en un procedimiento penal por delitos relacionados con la violencia de género o violencia familiar y existen indicios fundados.
El objetivo es proteger al menor y evitar situaciones que puedan poner en riesgo su bienestar.
2. Grave conflicto entre los progenitores
No todas las malas relaciones impiden una custodia compartida.
Sin embargo, cuando el nivel de enfrentamiento es tan elevado que hace imposible cualquier tipo de comunicación o cooperación en asuntos relacionados con los hijos, los tribunales suelen descartar este régimen.
La custodia compartida requiere un mínimo de capacidad para tomar decisiones conjuntas sobre aspectos importantes como:
- Educación.
- Salud.
- Actividades extraescolares.
- Organización diaria.
Si esa colaboración resulta inviable, el sistema puede perjudicar a los menores.
3. Desinterés previo en el cuidado de los hijos
Los jueces también analizan cuál ha sido la implicación de cada progenitor antes de la separación.
Si uno de ellos apenas participaba en:
- La educación.
- Las visitas médicas.
- Las tareas escolares.
- El cuidado cotidiano.
resulta difícil justificar que, tras el divorcio, pueda asumir de forma inmediata una custodia compartida.
4. Problemas graves de salud o adicciones
Cuando un progenitor presenta enfermedades que le impiden atender adecuadamente a los menores o sufre adicciones al alcohol o drogas sin controlar, el juez puede considerar que no reúne las condiciones necesarias para ejercer una custodia compartida.
No basta con padecer una enfermedad: debe acreditarse que afecta realmente al cuidado de los hijos.
5. Gran distancia entre los domicilios
La custodia compartida exige cierta estabilidad.
Si los progenitores viven en ciudades muy alejadas, el cambio constante de colegio, entorno o rutinas puede resultar perjudicial para los menores.
En estos casos suele optarse por otros sistemas de custodia que proporcionen mayor estabilidad.
6. Necesidades específicas del menor
Cada niño tiene circunstancias diferentes.
Cuando existen problemas médicos, educativos o psicológicos que requieren una atención especialmente continuada, el juez puede considerar que la custodia exclusiva ofrece una mayor estabilidad.
Siempre se estudian los informes médicos, psicológicos y, en su caso, los informes del Equipo Psicosocial.
7. Falta de capacidad para ejercer las funciones parentales
La custodia compartida exige responsabilidad.
Si uno de los progenitores demuestra una falta reiterada de implicación, incumple obligaciones básicas o mantiene conductas incompatibles con el adecuado cuidado de los hijos, el juez podrá denegar este régimen.
¿Puede solicitarse la custodia compartida más adelante?
Sí.
Aunque inicialmente no se conceda, la situación familiar puede cambiar con el paso del tiempo.
Si se produce una modificación sustancial de las circunstancias (mejora de la relación entre los progenitores, cambio de domicilio, mayor implicación de uno de ellos, etc.), es posible solicitar una modificación de medidas ante el juzgado.
Cada caso es diferente
No existe una lista cerrada de requisitos que garantice la concesión o denegación de la custodia compartida.
Los tribunales valoran todas las circunstancias del caso y adoptan la decisión que consideran más beneficiosa para los menores.
Por ello, contar con asesoramiento jurídico especializado desde el inicio resulta fundamental para plantear adecuadamente la estrategia y defender los intereses de los hijos.
En OTUS Abogados somos especialistas en Derecho de Familia y te acompañamos durante todo el procedimiento de separación o divorcio, buscando siempre la solución más adecuada para proteger tus derechos y, sobre todo, el bienestar de tus hijos.